Posts Tagged ‘verano’

Adios corazón

Julio 2, 2009

Deluxe era el invierno. Tercios de Estrella Galicia, libros de Bolaño a las 19.30 en el Palentino mientras esperaba a que llegase el reflejo adecuado en el espejo, entre Casto y Julian y esa tele, entonces solitaria y hoy decorada con un papel escrito a mano donde pone Gazpacho casero

Ocho y Medio era el invierno. Noches entre semana en el Wurlitzer, conciertos en la Costello, La pequeña Bety. Malasaña y Nasti, Malasaña y Bukowski, Malasaña y Lolina.

La primavera eras tú. O no eras tú. Era una amiga que brillaba al sol incluso pasadas las tres de la mañana. Y botellas de bourbon. Y domingos con literatura de baja calidad, pero divertida e intensa. La primavera eran Polaroids, llantos entre mis brazos, peleas por ver quién de las dos quería más y mi excepcional sentido de la orientación. Raves en Murcia, un kebab en la Plaza del Carmen y un tranvía a la Malvarrosa que me confesó algo que ya sabía y me hizo contar algo que no debía.

La primavera eran todos aquellos hombres que nos rompieron el corazón.

El verano son todos aquellos hombres que no podrán rompernos el corazón.

Noches de verano

Julio 26, 2008

Amáos, los unos a los otros,

sin miedo.

Las noches en verano son largas

y el calor no importa

cuando se trata del oficio más antiguo del mundo.

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Uníos para ver morir la noche,

estrecháos para ver nacer el día.

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Cantad, con una voz a las estrellas,

sin miedo.

Exprimid las horas,

la brisa que ahora no os consuela,

pronto os hará llorar en el frío.

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Uníos para ver morir las risas,

estrecháos para ver nacer la Sombra.

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Fumáos las horas, rápido,

sin miedo.

El alcohol, en momentos así,

no conseguirá apartáos ni un ápice

de vuestra meta.

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Uníos para ver morir la desidia,

estrecháos para ver nacer el Deseo.

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Llorad, de alegría y de pena,

sin miedo.

Cuando creáis que ya nada os puede,

que la mudanza de la soledad es perenne,

que las sábanas seguirán frías,

las manos calientes,

el corazón helado,

y penséis en la tumba de la intimidad,

las noches de verano me traeran a vosotros

para apurar las copas

y asesinar los segundos.

Aguamarga

Mayo 19, 2008

“Se desnudó y se metió en el mar. No esperaba que él entendiera lo que le pedía, así que se limitó a sentarse en la arena a esperar; al fin y al cabo tenía toda la vida. Él la abrazó y comprendió: la llamó despacio, una y mil veces, pronuciando su nombre solo para los dos…”