Posts Tagged ‘relatos’

En la línea de fuego

Junio 13, 2008

Desde la lejanía le espera. La de la cintura estrecha y el pelo de oro. Se sabe observada y se siente confiada y segura. Se mesa el cabello despreocupada, dejándolo escurrir entre los dedos y girando levemente el cuello para que la luz que entra por la ventana se refleje en él unas décimas de segundo.

Él aún no lo sabe. Es tarde y ya ha caído en la trampa. Como tantos y tantos otro cayeron en ella y en mil mujeres así. La analiza curioso cuando ríe, disfrutando del sonido en el eco de la habitación.

Ella le roza, aparentemente por descuido, al hablar.

Él sólo puede pensar en su olor, como tiembla el pulso en su cuello y la caricia de los rizos en su hombro.

Ella cuenta historias, sigue sonriendo.

Él sigue sin saber. Cree que es mejor así y que nada malo puede pasar.

Ella extiende sus redes y disfruta con su juego.

Él está perdido. Son las mujeres así a las que otras envidian y todos desean. Esas que tienen “algo” y no son conscientes de ello. Las increíblemente especiales.

Ella, tranquila, reposa ahora y estudia la situación.

Él no es consciente de que está en la línea de fuego. Un disparo y fuera.

Otra vendrá a enterrar los restos.

The likely lad

Abril 15, 2008

The likely lad

-Ayer me volvió a pasar-.
-…-.
-Sí, sí. Te lo digo en serio tía. Ya entiendo por qué no puedo escribir-. Se toca el pelo una y otra vez -Sólo puedo mascullar juramentos entre dientes, eso es lo más lírico que consigo enlazar detrás de su nombre-.
-…-.
- Que ya lo sé, si yo también creía antes que era por otra razón. Me convencía de que debía haber otra causa detrás pero no. Es verdad. Mira, al principio pensé que sería por el estrés o por el exceso de hormonas con tanta regla arriba y abajo. No, no. Ya me gustaría a mí. No puedo…-
-…-.
- Pero si eso ya…- Enciende un cigarro- ¿Me vas a escuchar o no? Joder, a veces hablar contigo es como hablarle a una pared. Sí, ya sé por qué. No lo vas a creer pero he soñado con él y cuando me he despertado, me he hecho un café y me he sentado delante del ordenador. Sé que te parecerá increíble pero llevo dos horas escribiendo, ¿qué te parece?-
-…-.
_Coño, pues sobre qué crees tú que escribo. Está claro, la felicidad sólo trae desgracias. Qué irónica es la vida, ¿no? Creemos que nos conocemos pero luego mira, ¡zas!…-
-…-.
-Cómo que qué voy a hacer, pues callarme y escribir: cuánto más desgraciada, mas ideas; cuanto más distante, más retorcido el argumento y cuantas más lágrimas mejor, que cuando llevo un rato delante de la pantalla se me secan los ojos y nunca vienen mal…-

Nueva Orleans

Abril 15, 2008

Estaba en ventana fumando un cigarro y pensando en lo raro que sería si viviese en Madrid. Esa casa bien podía la ser la suya. Le gustaban los cuadros del salón, eran cuatro y muy pequeñitos; aunque desde la ventana no podía apreciar bien los detalles parecían postales antiguas, paisajes urbanos. Sí, seguramente fuese Nueva Orleans. Cada uno estaba colocado debajo del anterior separado unos tres centímetros y los marcos eran de diferentes colores: fucsia, verde, amarillo y azul.Al cabo de un rato se dio cuenta de que los tonos eran completamente armónicos: el del marco azul representaba una imagen de una sala de jazz con puertas de madera en azul lavanda; el verde mostraba una balconada típica llena de helechos colgantes; en el fucsia aparecía un tranvía en tonos rojizos y cálidos y en el amarillo se podía ver el letrero de un tienda con las letras en el mismo color. Se imaginó que esos marcos habían sido pintados a mano y pensó en una tarde ociosa de domingo, la típica estampa de una familia americana, los niños corriendo alrededor de la mesa, ella sentada en una alfombra muy mullida con las piernas cruzadas pintando con cuidado los marcos y él observándola con media sonrisa en los labios, orgulloso al caer en la cuenta de lo mucho que se aproximaban al ideal de familia estándar americano…