No cejé un tanto así y al final conseguí
completar los catorce ochomiles,
y aún me sobró tiempo para gritarle a los astros:
“ved lo que soy”,
y que el resto no es más
que guijarros que caen al vacío.
From behind that locked door
No cejé un tanto así y al final conseguí
completar los catorce ochomiles,
y aún me sobró tiempo para gritarle a los astros:
“ved lo que soy”,
y que el resto no es más
que guijarros que caen al vacío.
Más allá de la sombra
te delatan tus ojos,
y te adivino tersa,
como un mapa extendido
de asombro y de deseo.
Date por muerta
amor,
es un atraco.
Tus labios o la vida.
Luis García Montero
Lo peor del amor, cuando termina,
son las habitaciones ventiladas,
el solo de pijamas con sordina,
la adrenalina en camas separadas.
Lo malo del después son los despojos
que embalsaman los pájaros del sueño,
los teléfonos que hablan con los ojos,
el sístole sin diástole ni dueño.
Lo más ingrato es encalar la casa,
remendar las virtudes veniales,
condenar a galeras los archivos.
Lo atroz de la pasión es cuando pasa,
cuando, al punto final de los finales,
no le siguen dos puntos suspensivos
Puntos suspensivos, Joaquín Sabina, Ciento volando de catorce.