Ven, con los años detrás
dejados de sol y aire,
y en el camino me besas
a la sombra de los soportales de piedra
y las tabernas del puerto.
Lejos de casa,
de infancia y otros amores,
has venido a darme
el verde de otras tierras
y el añil de tu mar.
Ahora, que no sabes
cuánto duele crecer
si es de dentro a fuera,
siembras pupilas esquivas
en las esquinas de tu voz
y, a veces, desabrochas canciones
con los dedos húmedos.
Ven, con los años que vendrán
cansados de sol y aire,
y entonces, me habrás besado tanto,
en otros azulejos y otros bares,
que sabré de ti
de tu verde y tu añil,
de tu dolor, tus pupilas y tu voz.
Lejos de casa,
infancia y otros amores,
he venido a traerte
raíces secas de mi tierra
y el calor de mi cama de esparto.





Abril 24, 2008 a 7:55 pm
me gusta mucho, sobre todo ahora que lo he podido leer tranquilamente. a mí me parece que tiene como un ritmo interno o una estructura que no he visto en otras cosas que he leído tuyas, de lo mejor que has escrito..
ha dejado su fantasma en el campus garcía montero y andamos todos escribiendo a muerte..